domingo, 23 de marzo de 2008

Viaje a Marte... ¿O NO? Juajuajua

Oí la llamada de Zicoco dentro de mí, me dijo: - Te necesito, te anhelo, ya sabes donde estoy, es el momento de demostrar tu amor hacia mí... ya estas un paso más cerca de mí, fuma, tú eres el elegido y por lo tanto que puede cumplir la profecía. ¿Que habrá tomado Zicoco? ¿Y yo, que he oído la voz de un coco dentro de mí? ¿Si Zicoco nunca a hablado, cómo se que era él el que hablaba? ¿Qué es una hipotenusa? Lo que más me jodía de todo eso era que estaba empezando a pensar, y yo no pienso, si hubiera pensado alguna vez seguro que no hubiera echo nada de lo que he echo por amor. En fin, el deber me llamaba y yo ya me había quitado el pijama, así que no me quedaba más huevos que ir a buscarle a Marte; ¿pero cómo? Era la ocasión ideal para avisar a mi psicólogo, pero el muy cabrón estaba dormido en el sofá de mi casa con el teléfono fijo descolgado y en sus manos, por lo que no podía llamarle hasta que no lo soltara. Me quedé mirándole para ver quien aguantaba más, si él durmiendo o yo mirándole, así pudimos estar días y días y días... Cuando le di por muerto dejé de mirarle y decidí en pensar yo mismo en un plan, pero el cabrón estaba despierto y cuando me giré y le aparté la vista se levantó de golpe y me llamó PERDEDOR a grito pelao (si, el grito estaba pelao por un tal manolo que nadie sabe quien es ni qué hacía allí, pero parece ser que no tenía nada mejor que hacer que pelar el grito; al terminar este post Manolo morirá por cómo me está dejando la moqueta de trocitos de piel de grito...) y me preguntó que qué había ganado por estar más tiempo dormido que yo mirándole, el premio era echarse una siestecita poniendo la cabeza en mi teléfono para que no le pudiera llamar por teléfono. Hay que joderse, para un juego que creo yo encima pierdo y el premio es una acción que me perjudica sólo a mí. Salí a cazar algo para comer, así a lo mejor con un poco de suerte se me ocurría algún método para llegar a Marte, me cogí mi mazo ``con Z´´ y mi mochila para guardar a las presas; además también me llevé a un par de huerfanitos, uno para que me sirviera de caballo y poder salir corriendo detrás de alguna presa y echarle la culpa a él si no la alcanzábamos y otro como perrito de caza, y por si no conseguía cazar nada, para jugar con él a que el es un conejo cojo y yo un cazador hambriento... Una vez en el bosque, caminamos y caminamos durante gran parte del día; pasé tres veces por mi casa porque me hacía pis y me daba vergüenza mearle a un oso en el ojo; y una vez llegamos al interior del bosque vimos a una criatura rarísima, era un ballenato terrestre y morado, tenía poco pelo y el que tenía era blanco y estaba subido a un árbol cuando nos vio soltó un rugido escalofriante un ruido parecido al que hacen los cerdos, un ruido que solo puede denominarse ``jgjujgjujgjujgjujgjujgjujgju´´. Mandé a mi ``perrito de caza´´ que me trajera a la presa lo suficientemente cerca para que le pudiese dar un mazazo, valientemente se acercó a la criatura, le rugió y le montó a caballito sobre su espalda, luego intentó acercarse a mí, pero al no poder hacerlo por la enorme carga que transportaba, decidió hacerse el muerto. Entonces la criatura luchó, en realidad lo que es la criatura no hizo nada, pero si su barriga que comenzó a comerse a mi perrito de caza en un tiempo récord. Llegó mi turno, me armé de valor, me cubrí los machos por si acaso, subí en mi huérfano-caballo-montura-jeje y nos acercamos a nuestra presa, una vez estar cara a cara con ello le dije:- te doy este otro huérfano si vienes a mi cabaña y allí te dejas dar el mazazo. Y la presa me respondió:- Que conste que solo acepto porque ya me lo he comido. Una vez haber echo el pacto, le guié hasta mi cabaña, luego pensé que cómo es que podía hablar y que cómo es que conocía la mía lingüa a la toutta perfeccionne; para qué pensar, se lo pregunto y que me responda. Hablé con él (era macho) y después de media hora de charla descubrí que era Apolinar, lo descubrí exactamente en el momento en el que me lo dijo, y me lo dijo para ver si así se libraba del mazazo. Llegamos a mi casa donde le di un revolcón de bienvenida a mi invitado, hablamos, jugamos a las palmitas y recordamos viejos tiempos. Luego me acordé de lo pactado, y lo prometido es deuda, así que le di el mazazo a Apolinar, luego lo até en el garaje (no se que pinta un garaje en una casa del bosque de alguien que ni siquiera tiene edad para conducir, pero había un garaje) y allí lo alimentaba todas las noches y vivía como una fiera salvaje, luchaba contra los ratones que eran mas rápidos e inteligentes que él, pero Apolinar les ganaba con una estrategia: les hacía dormirse soltando un discurso de media hora y luego se los comía. Al cabo de un par de días sin dormir, comiendo únicamente panchitos y sin pensar en nada mas que en como poder llegar a Marte se me ocurrió un plan genial, pero para llevarlo a cabo necesitaba a mi buen amigo Apolinar. Cuidadosamente me acerqué al garaje o, actualmente, la guarida de los Apolos y esperé a que se durmiera; una vez dormido entro, le despierto y le digo a grito pelao: ¿A QUE JODE? Al decirme que en realidad no le jodía, le dejé solo y se volvió a dormir; entonces entro sigilosamente, me acerco a ello y cuidadosamente pego un salto dirigido a su barriga, con toda la suavidad que tiene un estruendo caigo en la barriga y reboto, repitiendo este paso varias veces conseguía elevarme y coger cada vez más y más altura. MARTE, ALLÁ VOY. Pero nada, no conseguía coger suficiente altura, jo, pero dejó de ser un problema cuando los panchitos que me había comido para cenar hicieron efecto (por si no lo pilláis, al comer muchos panchitos tienes gases, y al tocar toda la orquesta en do mayor ocurren dos cosas, 1- se te escapa la cáscara. 2- te elevas... siiii, te elevas. jujuajujua) así que por fin me elevaba, más, más, más alto papá; hasta que; no, no fue hasta que llegué a Marte, no, fue algo mucho mejor; hasta que llegué al cielo. Lo malo fue que, de entre todo el cielo que tengo para ir a parar, fui a parar justo delante de las puertas que están custodiadas por San Pedro, y el cabrón no es Español, por lo que estaba en su puesto de trabajo... El caso es que se me acerca, me da la bienvenida y me dice que antes de entrar tengo que superar una última prueba, ¡y que prueba!, tenía que aguantar una canción entera del Fary. Pos me lo trajo y él se fue a la otra punta, es que es insufrible, y el Fary empezó a cantar ``Que viva España´´ se acabó, hasta yo tengo un límite; además me lo han dejado a wevo, el Fary está cantando, así que no se entera de nada, San Pedro está al quinto pino; era ideal para salir corriendo y saltar la valla; que te paras a pensar, ¿cómo saltas la valla, eh, tía listo? y yo me respondo:- La valla tiene un mínimo de 2008 años, eran cuatro palillos mal puestos. El caso, que salto la valla, pero me sentí un poco culpable, el Fary hay pobrecito sin enterarse de nada mientras cantaba su canción, así que le colgué un cartelito en la espalda que decía `` Patéame donde tu corazón te diga, y Fuma´´, con eso alivié mi culpabilidad y penetré otra vez en el cielo. Una vez allí me encontré con todos los peces gordos de la historia, estaban Gandhi, todos los Santos (excepto San Pedro), Noé y para mi desgracia Franco, Mussolini, Hitler y Pinochet (quien estaba cabreado porque yo estaba en posesión de su consejero) y también había algún que otro huerfanito de los míos, que sensibles son. La vida en el cielo era muy distinta a la de la tierra, NO, ahí el poder residía en una banda que se llamaba ``Voces Blancas, pero Blancas Blancas´´ los VBBB, el resto de la población vivía en paz al no ser que los VBBB les hicieran una jugarreta, luego esta Dios que todavía no se nada de él y Jesús que no recibía a visitas porque estaba preparando su discurso para el PTP: (VOTYFUMA). El caso es que daba un poco de cosa, ahí se veía de todo, los VBBB tiraban globos de agua a los homosexuales del infierno, el ex-Papa Juan Pablo II ligando con la madre Santa Teresa, una fiesta sin drogas, sexo, alcohol... decidí apartarme de la multitud y no llamar mucho la atención, iba por los límites del cielo cuando los musulmanes del cielo de Alá empezaron a tirarme piedras (aquí cada religión tiene su propio cielo, y están picados entre ellos porque unos defienden que Garurumón es mas grande y fuerte que Greimón y otros cielos opinan lo contrario) así que parece ser que el cielo cristiano y el musulmán tienen ideas distintas. Luego encontré a un grupo de Santos y Mártires que presumían de sus heridas y del sufrimiento que habían pasado, ¡HAY QUE SER TONTO! Al fin llegué al trono de Dios, aunque yo me esperaba otra cosa, cuando llegué Dios estaba llorando por su creación, iba a hablarle cuando Satanás desde el infierno llega y le pregunta a Dios:- ¿Que tal por ahí arriba? Yo aquí desahogándome con éstos y tu, ¡a no! perdona, que tu no puedes, lo máximo que puedes hacer es decir que lo que hacen está mal, ¡y no tienes lo que hay que tener para hacerlo!
Fue entonces cuando Dios, que ya se había calmado, explotó; cogió a un angelito que pasaba a su lado y lo usó a modo de bola anti-estrés mientras repetía una y otra vez ``Solo una eternidad más´´. Sin dejar de mirarle a los ojos, me aparté despacito caminando de espaldas, entonces encontré un monumento, un monumento algo especial, era una silla de oro que le sería dada a Castro cuando muriera (mañana o como mucho pasao) y una inscripción rellenada para formar parte de los VBBB. Una cosa rara más y me iba, si no caía aún más en la locura, pos nada; para joder, el VBBB se cagó en los pañales de Gandhi, y éste se los puso; al cabo de una hora, cuando Gandhi se enteró de que esa mierda no era suya, el cielo se dividió en dos bandos que se declararon la guerra; pero están en el cielo, nada de conflictos bélicos; así que la guerra fue una guerra de miradas. Se acabó, me voy, pero ¿Cómo? No hay problema, en fin y al cabo soy un angelico de Dios, ¿no? Pues me puse a volar y me fui de ese lugar tan siniestro; además me llevé los pañales de Gandhi como recuerdo; me los guardé en el bolsillo y así no los perdía y además me marcaban paquete, Juajuajua. Divisaba a lo lejos al Fary, que seguía cantando, a Dios, que parecía que le había dejado el novio, a San Pedro, que había aprovechao que estaba lejos para hacer sus aguas mayores un water de oro pero con papel higiénico normal, y al resto del cielo, que libraba valientemente una valiente batalla de miradas en la cual; no se por qué; salí ganando yo. Cuando me quise dar cuenta tocaba suelo, suelo rojo, MARTE...